Todo empezó mucho antes de Flores para Venus.
Soy Sergio, fundador de Flores para Venus. Esta es nuestra historia.
Soy Sergio, fundador de Flores para Venus. Esta es nuestra historia.
Soy Sergio Laranzo, fundador de Flores para Venus.
Durante años mi mundo fue el visual, los escaparates y la moda. Tuve mi propia tienda de ropa durante diez años y, aunque entonces todavía no lo sabía, muchas de las cosas que hoy forman parte de mi manera de trabajar ya estaban allí: el color, las proporciones, los objetos, la forma de mirar un espacio y de contar algo a través de él.
Las flores fueron entrando poco a poco. Primero colaborando con floristas en momentos concretos, después trabajando de manera continuada junto a una florista y aprendiendo el oficio desde dentro. Hasta que llegó el momento de crear un proyecto propio.
Así nació Flores para Venus, justo cuando comenzaba la pandemia. La idea inicial era trabajar como estudio floral, especialmente en bodas y eventos. Y entonces, de repente, dejaron de existir las bodas y los eventos.
Tocó cambiar los planes.
Abrimos nuestra primera floristería en Castro Urdiales y durante unos años aquel fue nuestro lugar. Más adelante llegó Bilbao, como punto de encuentro y espacio desde el que estar más cerca de muchas de nuestras parejas, realizar talleres, demostraciones y desarrollar la parte más creativa del estudio.
Y después llegó Orduña.
O, mejor dicho, el amor me trajo a Orduña.
Aquí hemos abierto nuestra floristería más reciente y hemos encontrado una nueva manera de estar cerca de las flores y de las personas que entran a buscarlas.
Hoy Flores para Venus es un poco la suma de todos esos lugares y de todo lo que vino antes: visual, moda, escaparates, flores, bodas, espacios, talleres y personas.
Seguimos trabajando como empezamos: dejando que cada proyecto nos lleve a un sitio distinto.
Y después llegó Orduña.
Aquí hemos abierto nuestra floristería más reciente y hemos encontrado una nueva manera de estar cerca de las flores y de las personas que entran a buscarlas.
Hoy Flores para Venus es un poco la suma de todos esos lugares y de todo lo que vino antes: visual, moda, escaparates, flores, bodas, espacios, talleres y personas.
Seguimos trabajando como empezamos: dejando que cada proyecto nos lleve a un sitio distinto.
Lo natural, lo imperfecto, las flores que parecen estar exactamente donde tenían que estar.
No trabajamos siguiendo una fórmula. Cada proyecto empieza escuchando, entendiendo el espacio y buscando una idea que tenga sentido para quien está detrás.
A veces serán muchas flores. Otras, muy pocas. Lo importante es que cuenten algo.
En Orduña está nuestra floristería: flores frescas, plantas, encargos y ese lugar al que puedes entrar simplemente a ver qué hay.
Bilbao es también parte de nuestro día a día y del trabajo de estudio.
Y después está todo lo demás: bodas, eventos y proyectos que nos llevan allí donde tenga que ocurrir algo bonito.
Flores · Espacios · Celebraciones · Objetos · Personas